La Iglesia de San Blas simboliza la fusión del mundo incaico y colonial, con su patrimonio arquitectónico y artístico único. Su sobria belleza exterior contrasta con interiores donde el barroco andino y la espiritualidad se entretejen. No es solo una joya religiosa, sino el corazón de un barrio que vibra con creatividad y tradición.
SU ORÍGEN Y CONTEXTO HISTÓRICO
La Iglesia de San Blas se alza en la Plazoleta del mismo nombre, en el barrio artesanal de San Blas, a solo 430 m del corazón de la ciudad.
Fue erigida sobre una antigua huaca considerada santuario al Inca Illapa, dios del trueno, siguiendo órdenes del corregidor Juan Polo de Ondegardo y el virrey Andrés Hurtado de Mendoza, es asì que desde 1972 es considerado como un Monumento Histórico y, desde 1983, parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.
LA HISTORIA DE LA IGLESIA DE SAN BLAS
Dentro de la historia de la iglesia de San Blas existen dos versiones, la primera señala que fue erigida en el siglo XVI en el barrio inca de T’oqokachi, sobre el antiguo santuario dedicado al dios Illapa, patrón del trueno y los relámpagos.
Este templo se convirtió en una de las primeras parroquias destinadas al culto de la población indígena, siguiendo las órdenes del virrey Andrés Hurtado de Mendoza y del corregidor Juan Polo de Ondegardo, iniciándose hacia 1544 bajo el episcopado de fray Juan Solano, y consolidándose oficialmente como parroquia en 1572.
El terremoto de 1650 dañó seriamente la estructura original, construida principalmente en adobe con planta rectangular y espadaña de tres niveles; posteriormente, los constructores la reforzaron con muros de piedra sin alterar su semblanza colonial simple y sobria.
La segunda versión nos dice que un habilidoso ebanista quechua llamado Juan Tomás Tuyro Túpac o en otras versiones, Esteban Orcasitas estaba aquejado de lepra y recibió la cura tras una profunda experiencia espiritual en la antigua capilla donde hoy está San Blas, invocando a la Virgen del Buen Suceso y observando milagros tales como rosas que brotaron de un rosario.
En agradecimiento, talló un magnífico púlpito de cedro churrigueresco, financiado por el obispo Manuel de Mollinedo y Angulo, obra considerada una joya del arte colonial en una sola pieza, adornada con bustos de supuestos «herejes» y ricos detalles religiosos ¡Trágicamente, al finalizar su obra dicen murió al caer una piedra sobre él, y su cráneo fue colocado bajo la base del púlpito como memoria de su devoción.
ARQUITECTURA: SOBRIEDAD EXTERIOR, RIQUEZA INTERIOR
Su fachada, sencilla y en apariencia austera, está construida en adobe y piedra, reforzada tras el terremoto de 1650, y cuenta con una espadaña de tres cuerpos en lugar de torre
El interior presenta una sola nave cruciforme con una estructura de piedra y adobe que refleja el barroco andino. El contraste entre un exterior modesto y un interior cargado es una característica típica del estilo colonial cusqueño
ARTE SACRO Y LEGADO COLONIAL
- Retablo mayor: Tallado en cedro y cubierto en pan de oro, es una joya del arte colonial cusqueño con un detalle excepcional
- Púlpito:Considerado la pieza más sorprendente de carpintería latinoamericana, tallado en una sola pieza de cedro en estilo churrigueresco. Se atribuye al artista quechua Juan Tomás Tuyro Túpac, bajo patrocinio del Obispo Mollinedo
- Pinturas de la Escuela Cusqueña: Destacan lienzos que narran escenas de San Blas, la resurrección de Lázaro y la Virgen del Buen Suceso, con influencias de Quispe Tito
HORARIOS DE VISITA Y TARIFAS
Abierta al público de lunes a sábado de 8 a.m a 6 p.m. y los domingos de 10 a.m. a 2 p.m.
- Entrada general S/.15
- Estudiantes S/.7.50.
EXPERIENCIA RECOMENDADA: MÁS QUE UNA VISITA
- Añade un tour guiado: tendrás acceso a anécdotas sobre su fundación, sincretismo religioso y detalles simbólicos.
- Explora el barrio de los artesanos: sus calles empedradas, miradores y talleres están a tu alcance
- Relájate en la plazoleta: ideal para disfrutar cafés, galerías y mercados de arte local
Si visitas en febrero, seguramente coincidirás con la Fiesta de San Blas: una celebración llena de música, danzas y tradición